jueves, 7 de abril de 2011

La magia del teatro


A Fabricio Barreiro


Parece que ya llega el verano saltándose a la torera a la primavera y es que últimamente el mundo está como loco, algo atolondrado. Al final va a resultar verdad que está hecho a imagen y semejanza nuestra. ¡Habrase visto! la calor tan deseada en invierno, no hace pizca de gracia cuando de verdad toca.
La estación de las flores siempre fue una época difícil, tan sólo hay que sentarse en las primeras terrazas, poner la oreja, y observar como la gente camina apesadumbrada por la calle con un clínex de una mano y la chaqueta colgando de la otra, entre alergias y sopores a los que todavía uno no se ha acostumbrado. Nunca ha sabido muy bien el género humano a lo que atenerse, lo quiere todo y no se conforma con nada, o pescadito frito o cocido montañes, bufanda o mangas de camisa, ¡decídanse!
Que el hombre es un animal inconformista está dado por hecho y claramente demostrado, no seré yo la que diga lo contrario, pero si me aventuraré a darles la única solución posible: brujería. No se quejen tanto, señoras y señores, acéptense y dense prisa en llenar los recintos teatrales, porque solo con la magia del espectáculo se consigue que sea otoño, estando aún en primavera.
He aquí el arte del teatro, el Festival de Otoño, en primavera. Y todos tan contentos, ¿no?

 Irene Ochoa

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