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sábado, 2 de junio de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
GONZALO TORRENTE BALLESTER. Consideraciones sobre la tragedia.
En Razón y ser de la dramática futura
(Gonzalo Torrente Ballester)
“La tragedia será expresión del misterio supremo de la vida humana – el misterio del Destino, del Tiempo y de la Energía cuando quieren ser conocidas por la inteligencia; es decir: la peripecia de poner límites a lo que por esencia no los tiene - , encarnado en un hombre excepcional, Héroe o Protagonista, de voluntad disparatada hacia metas inaccesibles, cuyo resultado siempre tiene que ser lamentable, porque se origina en un desequilibrio de las facultades del Héroe, al subordinar la inteligencia al querer.
(…)
Pero cuando entre el medio y el fin hay una desproporción excesiva, y el protagonista no alcanza altura moral conveniente, entonces, aunque su fin sea lamentable, nos reímos mucho. Para que la muerte conmueva, no basta que sea “muerte”, sino que requiere una “muerte en forma”. El héroe trágico está alejado de la facultad de medianía que le atribuye Aristóteles, porque después de la tragedia de Jesucristo como Hombre exigimos la eminencia.
(…)
En el Coro recaerá el papel de Antagonista, con ese antagonismo que existe entre el artista y la obra.”
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Fabricio Barreiro
GONZALO TORRENTE BALLESTER. Introducción a la personalidad literaria
Casa de citas para Torrente Ballester
Verdaderamente, pocas cosas conozco tan excitantes y, en cierto modo, tan reconfortantes, como la descripción que hoy hacen los científicos de ese proceso incógnito en que se engendra la obra poética: seductor por el silencio, fascinante por la oscuridad, inquietante por la ignorancia en que vive quien lo padece: ese artista o poeta que se mantiene al margen o en la inopia hasta que, al fin, estalla como una de esas estrellas que lo hacen en las zonas más remotas del espacio infinito con derroche de luz y de catástrofes cósmicas. Pero, hasta entonces, ¡qué recato el del germen! ¡qué pudor, escondido no se sabe aún si en un rincón del alma o del cuerpo, acaso en el bisel en que ambos coinciden, que a lo mejor no es bisel, sino el punto abstracto en que se encuentran dos ángulos y se aman, váyalo usted a saber! Lo que sí es indudable es que ese germen, del color de un topacio un poco claro según los últimos descubrimientos, desde el lugar en que yace agazapado, envía unos a modo de tentáculos sutiles con los que va agarrándose a lo más próximo, carne, espíritu o sangre, es igual, y allí crece y se insinúa hasta colarse por las cuencas de las venas y las reconditeces de las células, multiforme o informe, según se mire, pero grandioso y complicado, y tan capaz de dominio, que llega a apoderarse del sujeto paciente, a hacerlo suyo y poseerlo, ante la estupefacción del que ignora que tan sigilosa marcha se esté tramando en su interior: y cuando estalla, conforme acaba de indicarse, apoteosis o epifanía, teofanía (sospechable) algunas veces, el poeta se encuentra en estado similar al de aquellas mujeres favorecidas de los dioses con su amor y su simiente, madres de héroes destinadas a nominar constelaciones, y la similitud de tales embarazos justifica la equiparación final de la obra poética con Hércules o con los Dióscuros, lo cual la sitúa muy favorablemente en el camino que conduce a la mitología, si bien los hombres de ciencia se desesperan ante semejantes recorridos e intenten reducirlos a términos de mera psicología. ¡Pues ya se pondrán de acuerdo alguna vez, si quieren!
(...)
Les sucede a todos los inventores de ficciones: que su pro-puesta, que su oferta, va siempre hacia clientes limitados. Pasa como con las hortalizas: hay quien le gustan los tomates, quien prefiere los ajos. El ajo y el tomate, sin embargo, ahí están. Y el que ajos come, a cambio de mantener la sangre pura, tiene que soportar un incómodo aliento (para los otros), al menos mientras no se consigan los ajos inodoros, tras los que andan los más progresistas de los horticultores. Pero, ¿no sucederá que, perdido el hedor, se queden sin las otras cualidades? Es una lata, no hay quien lo entienda, pero lo bueno y lo malo andan siempre tan juntos que parecen uno y lo mismo.
(La isla de los Jacintos Cortados, Prólogo)
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Fabricio Barreiro
GONZALO TORRENTE BALLESTER. Teatro español contemporáneo, extractos.
El autor habla sobre la dramaturgia en España: Introducción
Extracto del estudio sobre las diversas manifestaciones teatrales del mito de Don Juan Tenorio:
El autor escribe sobre el Teatro de evasión, su concepto de invasión, y el cine como ejemplo:
Reflexión que recuerda algunas palabras de Walter Benjamín en:
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Fabricio Barreiro
GONZALO TORRENTE BALLESTER. Artículos y retratos de rigor
-- Entrevista, por Elena Pita: ir
-- Artículos de
Cuadernos Hispanoamericanos números 699 y 428, en Cervantes Virtual:
Cuadernos Hispanoamericanos números 699 y 428, en Cervantes Virtual:
uno
otro
-- Artículo: De Mariano José de Larra a Gonzalo Torrente Ballester: la presencia común de España en sus escrituras periodísticas.
Por Ana María Gómez-Elegido Centeno. Universidad Complutense de Madrid
-- Artículo: El novel escritor Gonzalo Torrente Ballester y su primera aventura crítica en prensa.
Por Ana María Gómez-Elegido Centeno. Universidad Complutense de Madrid.
dale
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Fabricio Barreiro
viernes, 13 de abril de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
ENRIQUE DÍEZ CANEDO. Nota biográfica

Enrique Díez Canedo (Badajoz, 7 de enero de 1879 – México, 7 de junio de 1944) fue un poeta postmodernista, traductor, crítico teatral y literario. Fue embajador en Uruguay y en Argentina.
Desde muy joven dedicó su atención al teatro: sus primeros artículos de crítica teatral aparecieron en El Globo, de Madrid, en 1908. Al fundarse en 1915 la revista España, y hasta su desaparición en 1924, trabajó para esta adoptando en seudónimo de “Critilo”, al mismo tiempo que, con su propia firma, respondía por la crítica literaria. Posteriormente continuó la doble labor como redactor de El Sol hasta 1933, y la de crítico teatral en La Voz de 1934 a 1936. Por esta razón asistió al estreno de la mayor parte de las obras de autores dramáticos que fueron contemporáneos suyo y también a las reposiciones.
En América colaboró para La Nación de Buenos Aires y El Universal de México, principalmente. Al concluir la guerra civil, siguió ejerciendo la crítica teatral desde México y en otras universidades, mexicanas y norteamericanas, tuvo también a su cargo cursos sobre el teatro español.
Enrique Díez-Canedo
José María Fernández Gutiérrez
Facultad de Letras (U.R.V.) Tarragona
j o s é Luis Martínez
Ex Director de la academia de la lengua española de México
José María Fernández Gutiérrez
Universidad Rovira i Virgili de Tarragona
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P. Ugrumov
ENRIQUE DÍEZ CANEDO. Sobre la Crítica.

Referencia al valor que posee la crítica. Articulo publicado al poco tiempo de morir su colega Enrique de Mesa.
“La critica teatral sigue al día las novedades ofrecidas por el cartel. Los periódicos le dan un puesto en sus comentarios de actualidad porque el hecho, el espectáculo, lleva a primer término la obra del autor, sea cual fuere su mérito, en día determinado… ahora bien, por su rapidez misma, como lo requiere la confección y reparto de la hoja diaria, la crítica teatral es, en sentir de muchos, inadecuada para salir de las columnas en que apareció y ordenarse en los pliegos de un libro. ¿Cómo va a durar más de un día lo que se escribió en la alta noche para estar impreso al amanecer…? Sí; la crítica teatral, hecha al día, puede vivir cuando expresa no ya una verdad absoluta o un juicio infalible, cosas ambas no siempre concedidas ni aun a la reflexión más serena, sino cuando, ejercida por quien posee cabal preparación y costumbre de estar en el teatro, expresa un parecer, enfoca una cuestión con sinceridad y lo declara sin miedo a herir vanidades. Si además el crítico de teatro sabe escribir y el cuerpo mismo que reviste su juicio y opinión tiene gallardía y gracia suficientes para vivir su propio jugo, la colección de sus fallos constituirá, a más de un testimonio, siempre apreciable, de una doctrina, provechosa y deleitable lectura… Lo improvisado, en quien con tales garantías trabaja, se reduce tan considerablemente, que toca a la pura forma. Todas las exigencias y todas las severidades, todas las rudezas y todas las ironías del crítico, son como una ofrenda a ese más alto ideal de perfección que sueña para el teatro de España, persuadido de la virtud contenida en nuestra comedia clásica y en nuestro drama romántico, que propone como dechados eternos, sin confundirlos con sus imitaciones ni reclamar en el descendiente el espíritu ancestral, pero anheloso de reconocer en el hilo las facciones del padre; sin confinar tampoco en un nacionalismo sin amplitud su concepto actual del teatro; sin deslumbrarse ante la obra extranjera como un advenedizo, ni negarla como un paleto”.
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P. Ugrumov
ENRIQUE DÍEZ CANEDO. Críticas.

1.- Jacinto Benavente y el teatro desde los comienzos de siglo.
Criticas: Benito Pérez Galdós: Electra.
Jacinto Benavente: Memoria de un Madrileño.
2.- El Teatro Poético.
Crítica: Eduardo Marquina: Teresa de Jesús.
3.- El Teatro Cómico.
Critica: Carlos Arniches: Vivir de ilusiones.
Con raíces en la picaresca, y sin haber perdido contacto con el “genero chico”, los dramas grotescos de Arniches llevan, como ha resumido el crítico Fernández Almagro, “a la creación por arbitrariedad; a la emoción por la pista extraña de un burla-burlado de gran linaje: camino magnifico por el que rusos e italianos han traído y llevado lo grotesco, como signo de un moderno concepto del mundo y de la vida. No es una vaga y sencilla relación de tema la que nos lleva a pensar, por ejemplo, en Andreief y su Hombre que aguanta bofetadas, esa sorprendente tragedia grotesca de Arniches, Es mi hombre, que no es la única de su autor gracias a la cual se establece un contacto insospechable entre nuestro teatro y determinadas direcciones de la literatura dramática extranjera. Es curioso que marque esta relación un autor tan castizo como Arniches. Castizo y universal en su última raíz imprevista: no cabe mayor transfiguración del sainete”.
4.- La Tradición Inmediata.
Crítica: Enrique Suárez de Deza: La dama salvaje.
5.- Elementos de la Renovación Teatral
Crítica: Miguel de Unamuno: Fedra.
Fedra, representada en Madrid, casi privadamente primero, 1917, y luego ante el público general, en 1924, es, con las palabras del autor “una modernización de la de Eurípides o, mejor dicho, el mismo argumento de ella, sólo que con personajes de hoy en día, y cristianos, por lo tanto, lo que la hace muy otra”. En cuanto a su escenificación, añade: “Esta Fedra puede representarse con la misma escena para los tres actos, consistiendo en una limpia sábana blanca de fondo –que simboliza un cuarto- una mesa de respeto y tres sillas, para que puedan sentarse, si lo creen alguna vez de efecto, los actores, y vestidos éstos con su traje ordinario de calle”. Unamuno no ve el teatro como cuadro; sus personajes pueden hablar en la oscuridad y eso le entrega muchas herramientas a un director avisado.
Ramón del Valle-Inclán: El embrujado.
Ramón Gómez de la Serna: Medios seres.
Federico García Lorca: Yerma.
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P. Ugrumov
ENRIQUE DÍEZ CANEDO. Teatro Impreso.
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P. Ugrumov
domingo, 4 de marzo de 2012
RAFAEL CANSINOS ASSENS. Biografía.
Rafael Cansinos Assens
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Para visitar la cronología de Cansinos Assens, aquí.
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Irene Ochoa
RAFAEL CANSINOS ASSENS. "Un concepto de teatro"
"(...) estancamiento de nuestra escena en el naturalismo. Así para Rafael Cansinos Assens la cultura racional que ofrece el naturalismo llega a desnaturalizar el teatro de su carácter de mistificación y delirio orgiástico, infiíndiéndole cualidades racionales de verosimilitud, hasta convertir la obra escénica en libro:
"El teatro de la naturaleza, aunque parezca una reacción al origen instintivo, en realidad no es sino una rebelión contra lo falso de la escena, un conato racional y lógico. Pero cuando se intenta trasladar el teatro a la zona de la verdad, lo que se hace es negarlo y condenarlo. Porque la esencia del teatro es la ilusión. De esta suerte, el teatro se convierte en un género literario híbrido, que no tiene la belleza tranquila del libro ni la virtud dinámica y patética de los verdaderos espectáculos.""
Fragmento del artículo La crisis teatral de los años 20, de Mar Rebollo Calzada.
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Irene Ochoa
RAFAEL CANSINOS ASSENS. "La huelga de los poetas" (introducción y primeras páginas)
-pincha en la imagen para acceder-
Fragmentos introducción:
"Las empresas periodísticas finiseculares tenían dos opciones de contratación: ofrecían a los trabajadores firmar sus colaboraciones y no percibir ningún ingreso, porque ya la firma era suficiente pago, o hacer trabajo de reportero y obtener un sueldo miserable. Cansinos sólo tuvo a su alcance la segunda opción, única posibilidad de salir de la vorágine bohemia en la que estaba entrando en ese periodo juvenil de su vida. Lo más habitual es que este tipo de escritor-periodista novel se adocenase en la mesas de redacción y abandonase tarde o temprano el sueño literario. Pero no ocurrió con Cansinos, que reivindicó siempre su condición de poeta frente a la de periodista, simple medio de subsistencia para él, y que se convertiría en uno de los escritores más fecundos del periodo (...) La huelga de los poetas deja constancia del final de la relación de Cansinos con el periodismo, entonces como hoy arma de manipulación en manos de los poderosos, y muchas pistas de los motivos de su paulatino apartamiento de las tertulias y de la actividad literaria pública, de la que esperó un reconocimiento que nunca acababa de llegarle, cuando «debería
pesar algo más en la balanza del destino». Falleció en 1964, pero ya en 1918 había publicado su testamento literario, El divino fracaso, que Jorge Luis Borges resumió en 1925 como «la perfecta confesión de todo escritor» . Muchos años después, un Borges ya en la cumbre de su fama, dijo que «Cansinos comprendió que el fracaso es más rico que el éxito». Y, sin embargo, ahora parece que le ha llegado el momento de tener también su página en la Historia, con mayúscula, de la Literatura Española, después de muchísimos años en «ese paraíso encantado de los poetas muertos"
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Irene Ochoa
sábado, 3 de marzo de 2012
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