domingo, 27 de marzo de 2011
Escritor y crítico
jueves, 24 de marzo de 2011
La lengua
La lengua es vital. Me ayuda a comunicarme y a comprenderme. Me ofrece momentos de creación y conocimiento, cuando cuento, escribo, escucho, leo. También cuando pienso a solas, a veces lo hago con tanta pasión por el milagro que me aventuro a elevarme sobre mi limitada lengua hacia un lenguaje más bello, universal, casi soñado.
Amor y odio

¿Cómo puedo odiar y amar a la vez a este organismo rugoso? Palabras que se forman, sueños que destruyes. Reconciliación y mentiras. Todas estas se forman en tu interior y construyes al hombre a tu imagen y semejanza.
Un Dios del que aparecen distintos sonidos que nos prohíbe comunicarnos. Nos influye el odio y nos confunde con la dulzura del amor. Eres la bella mujer de rápidos movimientos. Y espero que esos dientes te encierren de por vida ¿Pero qué haría si no existieses? ¿De dónde vendría la música si no pudieras escapar? No te he dejado y ya te extraño. Hablaré contigo, hablaré dentro de un canto, hablaré con distintos sonidos buscando tu amargo sabor del perdón.
Te puedo decir que te amo o que te odio, pero no que te he olvidado. Esa es la única forma que conozco para crear el misterioso acto de recordar con el gusto: La deliciosa y ácida manzana.
Lengua afilada, lengua bípeda, lengua materna. Mecanismo de destrucción masiva y gran forma para amar.
¡Tengan cuidado y no lo olviden: La lengua no muerde!
P. Ugrumov



